20 January 2007

COPROFAGIA ESTATUTARIA


¿Existe algún ser humano, aparte de copófrag@s, al cual le guste pisar una mierda? Cuando dicha fortuna excremental se incrusta en la suela de nuestro zapato, solemos buscar alternativas sociales para intentar sofocar el malestar contenido que se apodera de nuestra consciencia. Sin embargo, si la persona que pisa la mierda es dueñ@ de un perro (i.e. ‘moi’) y, además, recoge las heces del animal, la rabia contenida suele convertirse en ira travestorra. A pesar de todo, uno sigue colaborando e intentando que los parques y calles no se conviertan en vertederos municipales pero, para poder llevar a cabo el diario acto de limpieza excremental, es esencial la adquisición de los instrumentos que permiten la higienización de las aceras urbanas, las bolsas de plástico. Afortunadamente, el ayuntamiento de mi ciudad suministra las preciadas bolsas-negras-recoge-mierdas-de-perros.

Hoy mismo, un familiar mío ha acudido a un centro cívico del barrio para poder recoger el correspondiente paquetito, que permite eliminar de las vías públicas las dosis de diamantes excrementales que, a diario, el orificio anal de mi animal de compañía exterioriza. Una vez en el domicilio familiar, el paquete es abierto para ser depositado en la habitual cestita de mimbre que acompaña a la cadena y el elitista ‘recogemierdas’. La sorpresa viene cuando el familiar descubre que, el envoltorio que recoge el montón de bolsas es, ni más ni menos, que una papeleta ‘NO’, reutilizada, del pasado referéndum sobre l’Estatut de Catalunya. Para que luego nos quejemos cuando dicen que los Catalanes somos“rácanos”; pues claro que sí, somos ecologistas (ICV en el Tripartit), y aprovechamos recursos caducados, inútiles, (¿Un estatut? ¿Un referéndum? ¿Un NO?) para empapelar el ‘hoy’, para esbozar el ‘mañana’.

¿Significa esto que la mayoría de políticos considera la pantomima del Estatut un circo cercano al aroma que experimentamos cada vez que vamos a cagar? Estoy seguro que la mayoría de ciudadanos opinaría que, esta anécdota, es un claro reflejo, una metáfora social, del descontento generalizado, de la tomadura de pelo que los altos cargos políticos han creado en los últimos tiempos.


Muchos tenemos la sensación de ser cómplices (víctimas, más bien...) muy a nuestro pesar, de la manipulación informativa, de una batalla de infinitos intereses políticos (muchos de los cuales desconocemos, por supuesto) que irrumpe en el anhelo de calma social que habita en nuestros más utópicos sueños.

Y una mierda, señores y señoras políticas, nunca mejor dicho. Saquen conclusiones ustedes mism@s.


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