07 October 2007

OTRA VEZ

Viernes, entrega de un premio universitario que reconoce los esfuerzos y los resultados académicos obtenidos durante la carrera. Ceremonia protocolaria, discursito prediseñado y analizado palabra por palabra, ramos de flores y diplomitas, sonrisas profident generalizadas y mesas con canapés y cava. Lo mejor, o peor, decenas de halagos y felicitaciones, una detrás de otra, que anímicamente te colocan en un pedestal, pero que acto seguido te empujan a un abismo oscuro, vacío y, una vez más, traicionero.

Veinticuatro horas después me sacan casi a rastras de un pub musical. No, no se trata de temas de alcohol ni drogas. El coco, la mente que, de nuevo, me la volvió a jugar. Una pesadilla horrible que prefiero no recordar, ya que tanto yo, que la sufrí, como quienes me asistieron, pasamos unos momentos tremendamente angustiantes. Lo que más me asusta de este tema, es que no es la primera vez que me pasa.

Me planteo ir a un psicólogo. Vomitaré aquí la experiencia.

1 comentarios:

Maria Del said...

LA proxima vez concentrate en los canapes.
a veces el estar en un sito con bastante gente y ruido que viene de todas las direciones juega malas pasadas